LA COLUMNA: Un Rebaño desastroso

Siempre Deportes | Jessica Romero Avila
11 de agosto de 2016.

LA COLUMNA 
El Rebaño con su uniforme de aniversario.
Fuente: Chivas.
Un Rebaño desastroso

Otra semana desastrosa para el Club Guadalajara. Y no es que en esta jornada de Liga y Copa hayan sido goleados de nuevo; pero los empates a cero goles en ambos encuentros es casi lo mismo. Se esperaba que en este inicio de mes, el Rebaño retomara fuerzas, para atender a sus compromisos, bastante importantes diría yo, en un agosto que pinta, para ser catastrófico, si se sigue jugando de la misma manera.
Recordemos que después de enfrentar a Santos este fin de semana, las Chivas afrontarán dos de sus compromisos más importantes en Liga: enfrentar al Atlas en una edición más del Clásico Tapatío, con sede en el Estadio Chivas en Guadalajara; y a la semana siguiente, viajarán a la Capital, para una edición más –bastante dispareja- del Clásico Nacional, pensando en que el Rebaño haga “la hombrada” y fastidie el Centenario del eterno rival en el Estadio Azteca. Ambos encuentros serían determinantes en el estatuto que Matías Almeyda tiene en el Club. O se sacan buenos resultados ya, o estaría en la cuerda floja, si es que Jorge Vergara no se anda con rodeos y se le termina la paciencia que tanto le ha tenido al estratega argentino.
Relacionando un poco lo que sucede en el fútbol mexicano nacional, el Club Guadalajara tiene casi una década de malos resultados, donde sus jóvenes, no terminan de dar el ancho. Es de discutir y analizar esta situación, pues a raíz de la regla 10/8, se le vienen problemas bastante serios al chiverío.
En lo personal lo analizaría desde dos enfoques: el económico y el futbolístico.
En primera instancia, el Club Guadalajara desde hace varios años –hablo de la era Jorge Vergara-, se ha ido convirtiendo poco a poco en un equipo mediático, a lo que me refiero con esto, es que el marketing se ha encargado de vender simplemente una marca y no buen fútbol. Como estrategia de mercadeo ha funcionado bastante bien, con frases como: “El equipo de México”, “Un equipo de puros mexicanos”, “El campeonísimo”, “Unión Nacional”, “Dale Rebaño” por mencionar algunas; pues han llegado a niveles internacionales, para admirar un equipo que juega con puro producto nacional.
Yo no critico en lo absoluto que el equipo presuma de esto, pero sería una maravilla que se expusiera al futbolista nacional de una mejor manera, ¿de cuál?, jugando bien al fútbol y dando resultados que den veracidad al proyecto 100% mexicano.
En fin, sabemos que la estrategia de Jorge Vergara es, vender, vender y vender, de todo un poco, menos fútbol –me refiero al proyecto televisivo, por ejemplo-; proyecto que tal vez fracase si se sigue “vendiendo un fútbol” tan escaso y mediocre como el que Chivas ha exhibido en estas últimas semanas.
Finalmente, desde que el deporte, en especial el fútbol, se ha hecho industria, poco a poco se ha ido desterrando la belleza, que nace del jugar porque sí, tal y como lo asevera Eduardo Galeano.
Y con esta cita quiero llegar al otro enfoque: el futbolístico.
Es bien sabido que el Guadalajara produce una de las canteras más importantes en México, de aquí que al menos 6 de los seleccionados sub-23 de México -otro desastre del que no seremos partícipes en este escrito-, sean de la cantera de Chivas. En torneos de categorías inferiores siempre son referente y no hay equipo que no pelee los primeros lugares de su rama. Entonces, ¿qué pasa con aquellos futbolistas que llegan al primer equipo?, ¿carecen de preparación?, no lo creo.
Mencionar a algunos de los jugadores que dan ese salto a Primera División como jóvenes promesas y que terminan exhibiendo un carente nivel futbolístico y mental, nos llevaría a una lista interminable. He aquí, donde yo veo el problema. Y uno nos lleva al otro y así, sucesivamente.
En una Liga que le da prioridad al futbolista extranjero y en el que la competitividad se incrementa al por mayor, hace que en Chivas, la necesidad de “sacar” nuevos futbolistas se convierta en una exigencia alarmante. El disputar varios torneos con una buena base, no garantiza nada, muestra de eso, el Rebaño.
El día de ayer en Copa en el que alrededor de ocho jugadores son de cantera, refleja que los jóvenes son vistos como la esperanza y salvación de un cuadro, que necesita sumar y dar buenos resultados. No es que los jóvenes hagan un mal papel, no, en lo absoluto, el problema en lo personal, es que suben a Primera División “demasiado verdes”, ansiosos, inexpertos, aún niños.
Y aquí haría una analogía, pues alguien que come una fruta no madura, termina tirándola, sin acabar de disfrutarla.
Los jóvenes corren, jadean, entran a la cancha con esa ilusión en sus ojos, sin saber que, a unos –muy pocos- les espera la gloria en el equipo de sus amores, en el que los vio nacer; mientras que a otros –la mayoría en Chivas- terminarán en el abismo, donde los aficionados no recuerden ni sus nombres, expuestos a descriptivos tajantes como la mediocridad y el fútbol gris. “No cuajó” oímos decir tantas veces con jugadores rojiblancos, de estos tenemos varios aún en la banca o dando vueltas en clubes de bajo nombre o en equipos de divisiones inferiores.
Los procesos juveniles en Chivas se ven cortados en variadas ocasiones. Lo que provoca que los jóvenes no atiendan a la responsabilidad que representa la playera del equipo más importante de México. El juvenil pierde la cabeza, vuela alto, corre, antes de gatear. Es envidiado por hacer lo que le gusta, le pagan por divertirse y ve en sus sueños, el jugar en Europa y representar a su país en un Mundial. Comienza a salir en los encabezados, las mujeres suspiran por él y los niños quieren imitarlo. Cuánta presión en un jovencito que muchas veces aún no llega a la mayoría de edad. Poco a poco, el jugar al fútbol se convierte en un verdadero trabajo, donde el deber llama y la responsabilidad se hace más grande, el ganar o ganar no te da otra opción. Si lo haces bien, serás aplaudido, si lo haces mal, serás criticado. Demasiada carga emocional para “un escuincle” diría yo.
Finalmente, no solo son los jovencitos los culpables del estado actual de Rebaño, no, atrás hay directivos, cuerpo técnico y demás jugadores.
Jugadores que llegan al Rebaño con una mayor presión que si llegaran a cualquier otro equipo de la Liga. En un mercado limitado para el Club, donde solo mexicanos son la opción y donde, por ser las Chivas, el jugador cuesta el doble. Que el Guadalajara se fije en ellos, debería ser motivo de orgullo, en ocasiones es así –tal es el caso reciente de Orbelín Pineda y el Avión Calderón- y en otros, desgasta de manera mental al jugador que cae en un bache futbolístico difícil de cubrir –Gullit Peña el mayor ejemplo de esto-, y no los estoy justificando en lo más mínimo.
Lo que estos jugadores de experiencia deben hacer, es ponerse el “traje” de líderes y arropar a las nuevas generaciones, pero sobre todo demostrar el por qué llegaron a Chivas.
Sin más que decir, espero que poco a poco se den los resultados, como aficionada al Rebaño, confío de manera positiva en el proyecto de Almeyda, sin embargo, el ser paciente no es una actitud que en el fútbol se dé mucho, los aficionados buscan resultados inmediatos y sino, son demasiado crueles con su equipo. Lo que pido es, mayor garra y entrega de jugadores, mayor exigencia de parte de Almeyda y una mejora futbolística importante. Ya no estamos en pretemporada por lo que debemos despertar.

Esperemos que el mes cierre de mejor manera y ambos clásicos salgan con resultado positivo para el equipo de nuestros amores.


*Las opiniones. críticas y aseveraciones son responsabilidad de la propietaria de la sección "La Columna".
Previous
Next Post »
Thanks for your comment

jueves, 11 de agosto de 2016

LA COLUMNA: Un Rebaño desastroso

Siempre Deportes | Jessica Romero Avila
11 de agosto de 2016.

LA COLUMNA 
El Rebaño con su uniforme de aniversario.
Fuente: Chivas.
Un Rebaño desastroso

Otra semana desastrosa para el Club Guadalajara. Y no es que en esta jornada de Liga y Copa hayan sido goleados de nuevo; pero los empates a cero goles en ambos encuentros es casi lo mismo. Se esperaba que en este inicio de mes, el Rebaño retomara fuerzas, para atender a sus compromisos, bastante importantes diría yo, en un agosto que pinta, para ser catastrófico, si se sigue jugando de la misma manera.
Recordemos que después de enfrentar a Santos este fin de semana, las Chivas afrontarán dos de sus compromisos más importantes en Liga: enfrentar al Atlas en una edición más del Clásico Tapatío, con sede en el Estadio Chivas en Guadalajara; y a la semana siguiente, viajarán a la Capital, para una edición más –bastante dispareja- del Clásico Nacional, pensando en que el Rebaño haga “la hombrada” y fastidie el Centenario del eterno rival en el Estadio Azteca. Ambos encuentros serían determinantes en el estatuto que Matías Almeyda tiene en el Club. O se sacan buenos resultados ya, o estaría en la cuerda floja, si es que Jorge Vergara no se anda con rodeos y se le termina la paciencia que tanto le ha tenido al estratega argentino.
Relacionando un poco lo que sucede en el fútbol mexicano nacional, el Club Guadalajara tiene casi una década de malos resultados, donde sus jóvenes, no terminan de dar el ancho. Es de discutir y analizar esta situación, pues a raíz de la regla 10/8, se le vienen problemas bastante serios al chiverío.
En lo personal lo analizaría desde dos enfoques: el económico y el futbolístico.
En primera instancia, el Club Guadalajara desde hace varios años –hablo de la era Jorge Vergara-, se ha ido convirtiendo poco a poco en un equipo mediático, a lo que me refiero con esto, es que el marketing se ha encargado de vender simplemente una marca y no buen fútbol. Como estrategia de mercadeo ha funcionado bastante bien, con frases como: “El equipo de México”, “Un equipo de puros mexicanos”, “El campeonísimo”, “Unión Nacional”, “Dale Rebaño” por mencionar algunas; pues han llegado a niveles internacionales, para admirar un equipo que juega con puro producto nacional.
Yo no critico en lo absoluto que el equipo presuma de esto, pero sería una maravilla que se expusiera al futbolista nacional de una mejor manera, ¿de cuál?, jugando bien al fútbol y dando resultados que den veracidad al proyecto 100% mexicano.
En fin, sabemos que la estrategia de Jorge Vergara es, vender, vender y vender, de todo un poco, menos fútbol –me refiero al proyecto televisivo, por ejemplo-; proyecto que tal vez fracase si se sigue “vendiendo un fútbol” tan escaso y mediocre como el que Chivas ha exhibido en estas últimas semanas.
Finalmente, desde que el deporte, en especial el fútbol, se ha hecho industria, poco a poco se ha ido desterrando la belleza, que nace del jugar porque sí, tal y como lo asevera Eduardo Galeano.
Y con esta cita quiero llegar al otro enfoque: el futbolístico.
Es bien sabido que el Guadalajara produce una de las canteras más importantes en México, de aquí que al menos 6 de los seleccionados sub-23 de México -otro desastre del que no seremos partícipes en este escrito-, sean de la cantera de Chivas. En torneos de categorías inferiores siempre son referente y no hay equipo que no pelee los primeros lugares de su rama. Entonces, ¿qué pasa con aquellos futbolistas que llegan al primer equipo?, ¿carecen de preparación?, no lo creo.
Mencionar a algunos de los jugadores que dan ese salto a Primera División como jóvenes promesas y que terminan exhibiendo un carente nivel futbolístico y mental, nos llevaría a una lista interminable. He aquí, donde yo veo el problema. Y uno nos lleva al otro y así, sucesivamente.
En una Liga que le da prioridad al futbolista extranjero y en el que la competitividad se incrementa al por mayor, hace que en Chivas, la necesidad de “sacar” nuevos futbolistas se convierta en una exigencia alarmante. El disputar varios torneos con una buena base, no garantiza nada, muestra de eso, el Rebaño.
El día de ayer en Copa en el que alrededor de ocho jugadores son de cantera, refleja que los jóvenes son vistos como la esperanza y salvación de un cuadro, que necesita sumar y dar buenos resultados. No es que los jóvenes hagan un mal papel, no, en lo absoluto, el problema en lo personal, es que suben a Primera División “demasiado verdes”, ansiosos, inexpertos, aún niños.
Y aquí haría una analogía, pues alguien que come una fruta no madura, termina tirándola, sin acabar de disfrutarla.
Los jóvenes corren, jadean, entran a la cancha con esa ilusión en sus ojos, sin saber que, a unos –muy pocos- les espera la gloria en el equipo de sus amores, en el que los vio nacer; mientras que a otros –la mayoría en Chivas- terminarán en el abismo, donde los aficionados no recuerden ni sus nombres, expuestos a descriptivos tajantes como la mediocridad y el fútbol gris. “No cuajó” oímos decir tantas veces con jugadores rojiblancos, de estos tenemos varios aún en la banca o dando vueltas en clubes de bajo nombre o en equipos de divisiones inferiores.
Los procesos juveniles en Chivas se ven cortados en variadas ocasiones. Lo que provoca que los jóvenes no atiendan a la responsabilidad que representa la playera del equipo más importante de México. El juvenil pierde la cabeza, vuela alto, corre, antes de gatear. Es envidiado por hacer lo que le gusta, le pagan por divertirse y ve en sus sueños, el jugar en Europa y representar a su país en un Mundial. Comienza a salir en los encabezados, las mujeres suspiran por él y los niños quieren imitarlo. Cuánta presión en un jovencito que muchas veces aún no llega a la mayoría de edad. Poco a poco, el jugar al fútbol se convierte en un verdadero trabajo, donde el deber llama y la responsabilidad se hace más grande, el ganar o ganar no te da otra opción. Si lo haces bien, serás aplaudido, si lo haces mal, serás criticado. Demasiada carga emocional para “un escuincle” diría yo.
Finalmente, no solo son los jovencitos los culpables del estado actual de Rebaño, no, atrás hay directivos, cuerpo técnico y demás jugadores.
Jugadores que llegan al Rebaño con una mayor presión que si llegaran a cualquier otro equipo de la Liga. En un mercado limitado para el Club, donde solo mexicanos son la opción y donde, por ser las Chivas, el jugador cuesta el doble. Que el Guadalajara se fije en ellos, debería ser motivo de orgullo, en ocasiones es así –tal es el caso reciente de Orbelín Pineda y el Avión Calderón- y en otros, desgasta de manera mental al jugador que cae en un bache futbolístico difícil de cubrir –Gullit Peña el mayor ejemplo de esto-, y no los estoy justificando en lo más mínimo.
Lo que estos jugadores de experiencia deben hacer, es ponerse el “traje” de líderes y arropar a las nuevas generaciones, pero sobre todo demostrar el por qué llegaron a Chivas.
Sin más que decir, espero que poco a poco se den los resultados, como aficionada al Rebaño, confío de manera positiva en el proyecto de Almeyda, sin embargo, el ser paciente no es una actitud que en el fútbol se dé mucho, los aficionados buscan resultados inmediatos y sino, son demasiado crueles con su equipo. Lo que pido es, mayor garra y entrega de jugadores, mayor exigencia de parte de Almeyda y una mejora futbolística importante. Ya no estamos en pretemporada por lo que debemos despertar.

Esperemos que el mes cierre de mejor manera y ambos clásicos salgan con resultado positivo para el equipo de nuestros amores.


*Las opiniones. críticas y aseveraciones son responsabilidad de la propietaria de la sección "La Columna".

No hay comentarios.:

Publicar un comentario